Colombia - Pisar la cebra en 2026 podría costarle más de 1,2 millones de pesos a cualquier conductor en el país. La sanción no es nueva, pero el valor actualizado de la multa sí representa un golpe directo al bolsillo para quienes invadan el paso peatonal o se detengan más allá de la línea blanca en una intersección.
La conducta está contemplada en el Código Nacional de Tránsito Terrestre, establecido en la Ley 769 de 2002, que prohíbe expresamente detener el vehículo sobre pasos peatonales, intersecciones y zonas destinadas al tránsito exclusivo de peatones. Aunque muchos conductores lo hacen en medio de la congestión o cuando el semáforo cambia de manera imprevista, la norma no contempla excepciones por trancón.
De acuerdo con el artículo 66 del Código, en ningún caso el conductor podrá detener su vehículo sobre un paso peatonal o una intersección. La obligación es clara: el vehículo debe permanecer detrás de la línea de detención, conocida comúnmente como la línea blanca previa a la cebra. Esa demarcación no es decorativa; indica el punto máximo hasta donde puede avanzar el automóvil mientras espera el cambio de luz.
A su vez, el artículo 76 refuerza la prohibición al establecer que no se puede estacionar ni detener vehículos en andenes, zonas verdes ni espacios destinados para peatones. Cuando un conductor invade la cebra, está ocupando un espacio exclusivo de quienes transitan a pie y afectando su prioridad legal.
La infracción suele clasificarse dentro del grupo D, considerado grave dentro del régimen sancionatorio. Para 2026, este tipo de conducta equivale a 30 salarios mínimos diarios legales vigentes. Con la actualización proyectada del salario mínimo, el valor estimado de la multa ronda los 1.266.101 pesos.
No se trata de una nueva ley que entre a regir en 2026. La prohibición existe desde 2002. Lo que cambia cada año es el monto de la sanción, ajustado con base en el salario mínimo. Por eso, una conducta que durante años pudo parecer menor termina convirtiéndose en una multa que supera el millón de pesos.
En la práctica cotidiana, la situación suele repetirse en intersecciones semaforizadas con alto flujo vehicular. El conductor avanza mientras la vía está despejada, pero el tráfico se detiene y el vehículo queda sobre la cebra. Incluso en ese escenario, la norma considera que el conductor debió prever la congestión y no ingresar a la intersección si no tenía espacio suficiente para cruzarla completamente.
El principio jurídico detrás de la sanción es la prioridad peatonal. El peatón tiene prelación en el cruce demarcado, y cualquier obstáculo que invada ese espacio reduce su visibilidad y aumenta el riesgo de siniestros viales. Además, cuando un vehículo bloquea la cebra, obliga a las personas a rodearlo y exponerse al flujo de otros carriles.
Las autoridades de tránsito pueden imponer comparendo cuando el agente observe la invasión del paso peatonal o cuando exista registro en sistemas de fotodetección autorizados. El conductor sancionado deberá asumir el pago correspondiente o acceder a los descuentos establecidos por pronto pago y curso pedagógico, según lo previsto en la normatividad vigente.
Especialistas en movilidad han señalado que la línea blanca previa al cruce cumple una función técnica dentro del diseño vial. Permite mantener un espacio de seguridad entre el vehículo y el peatón, mejora la visibilidad en esquinas y facilita el giro de otros automotores. Ignorar esa señalización no solo configura infracción, sino que altera la dinámica segura de la intersección.
El incremento sostenido en el valor de las multas ha convertido faltas habituales en sanciones de alto impacto económico. En un contexto de congestión urbana creciente en varias ciudades del país, la recomendación reiterada por las autoridades es clara: no ingresar a la intersección si no hay espacio suficiente al otro lado para completar el cruce. Respetar la línea blanca y el paso peatonal no solo evita un comparendo que supera el millón de pesos, también reduce riesgos y protege a quienes tienen prioridad en la vía.
Prever el movimiento del tráfico, mantener distancia y esperar el cambio de luz detrás de la demarcación son conductas simples que pueden evitar sanciones y situaciones de peligro. La norma no busca castigar por centímetros, sino garantizar orden y seguridad en puntos críticos de movilidad.
Si la infracción ya fue impuesta, la legislación permite acceder a descuentos por pronto pago y a cursos pedagógicos en Centros Integrales de Atención autorizados. Cumplir los plazos y acudir a entidades habilitadas puede representar una reducción significativa en el valor final a cancelar, además de orientación sobre el proceso administrativo correspondiente.
La actualización de 2026 vuelve a poner en evidencia que una maniobra que muchos consideran menor puede traducirse en un costo elevado. Anticiparse, respetar la señalización y actuar con prudencia sigue siendo la forma más efectiva de evitar multas y contribuir a una movilidad más segura.
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