Desempleo en Colombia cae a 9,2%: DANE

Desempleo en Colombia cae a 9,2%: DANE
Lunes, Marzo 30, 2026 - 15:15

Desempleo en Colombia cae a 9,2%: DANE

El desempleo en Colombia cayó a 9,2% en febrero de 2026, según el DANE, impulsado por mayor ocupación. Sin embargo, el aumento de personas fuera del mercado laboral y el crecimiento del empleo temporal generan dudas sobre su estabilidad.

Colombia - El DANE reveló que el desempleo en Colombia cayó a 9,2% en febrero de 2026, en un contexto marcado por menor participación laboral y señales de fragilidad en la estabilidad del empleo.

La reducción de la tasa de desocupación, que representa una caída de 1,1 puntos porcentuales frente al mismo mes de 2025, marca uno de los registros más bajos para febrero en los últimos años. “La tasa de desocupación fue de 9,2%”, informó el DANE en su más reciente reporte.

Durante el periodo analizado, el total de personas ocupadas alcanzó los 24,1 millones, lo que representa un incremento de 624 mil personas frente al año anterior. Este crecimiento estuvo impulsado principalmente por sectores como actividades profesionales, científicas y técnicas, así como por áreas relacionadas con la administración pública, la educación y la salud.

No obstante, el análisis detallado del informe revela una lectura más compleja del mercado laboral. El aumento en la ocupación no explica por sí solo la caída del desempleo, ya que también se registró un incremento en la población fuera de la fuerza de trabajo.

En febrero de 2026, cerca de 14,4 millones de personas se encontraban por fuera del mercado laboral, lo que representa un aumento de 176 mil personas frente al mismo periodo del año anterior. Esta variación introduce un elemento clave en la interpretación del dato.

Menor participación y presión laboral

Salir de la fuerza laboral no implica necesariamente haber conseguido empleo. En muchos casos, estas personas dejan de buscar trabajo, ya sea por desánimo, falta de oportunidades o cambios en sus condiciones personales. Al no estar buscando activamente empleo, dejan de ser contabilizadas como desempleadas, lo que reduce la tasa de desocupación sin que exista una mejora real en su situación laboral.

Este fenómeno refleja una menor presión sobre el mercado laboral. Es decir, hay menos personas buscando trabajo activamente, lo que contribuye a la reducción del indicador, pero no necesariamente a una recuperación estructural del empleo.

La composición de la población fuera de la fuerza laboral muestra que una parte importante se dedica a oficios del hogar o actividades de estudio. Sin embargo, la dinámica también puede estar influenciada por factores como el desaliento laboral, que históricamente ha sido un componente relevante en escenarios de baja generación de empleo.

A pesar del incremento en el número de ocupados, comienzan a aparecer señales de fragilidad en la calidad del empleo generado. Una parte de la dinámica reciente del mercado laboral coincide con el aumento de formas de vinculación temporal, especialmente a través de contratos de prestación de servicios.

En los últimos meses, el Gobierno de Gustavo Petro ha impulsado una intensificación de la contratación bajo esta figura, con picos de adjudicación en cortos periodos. Este tipo de vinculación permite ampliar rápidamente el número de ocupados, pero no garantiza estabilidad ni continuidad en el tiempo, lo que limita su impacto estructural en el mercado laboral.

Este tipo de contratación, ampliamente utilizado en el sector público, se caracteriza por su naturaleza temporal, la ausencia de vínculo laboral formal y la falta de garantías de continuidad. En la práctica, se trata de contratos que nacen con fecha de finalización definida y cuya renovación depende de decisiones administrativas y de la disponibilidad presupuestal.

Este ritmo de vinculación abre interrogantes sobre su sostenibilidad en el tiempo, especialmente en un contexto de restricciones fiscales, donde la continuidad de estos contratos no está garantizada.

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Al mismo tiempo, la informalidad sigue siendo uno de los principales desafíos estructurales del mercado laboral colombiano, con cerca del 55,3% de los trabajadores en condiciones no formales. Esto implica que más de la mitad de los ocupados no cuentan con estabilidad ni protección laboral, lo que limita el acceso a seguridad social, ingresos estables y mecanismos de protección frente a riesgos económicos.

Este fenómeno no solo afecta la calidad del empleo, sino también la sostenibilidad del sistema económico, ya que reduce la base de aportes y profundiza la vulnerabilidad de millones de trabajadores que dependen de ingresos variables y sin garantías a largo plazo.

En términos territoriales, las cifras también muestran contrastes importantes. Ciudades como Quibdó, Riohacha y Cartagena registran las mayores tasas de desempleo, mientras que otras como Villavicencio, Neiva y Bogotá presentan los niveles más bajos, evidenciando una recuperación desigual.

Esta brecha regional refleja diferencias estructurales en la capacidad de generación de empleo, acceso a inversión y dinámica económica local, lo que sugiere que la recuperación del mercado laboral no está siendo homogénea en el país y mantiene focos críticos en varias regiones.

Adicionalmente, el desempleo juvenil se ubicó en 16,5% en el trimestre móvil, lo que evidencia que los jóvenes siguen enfrentando mayores barreras para acceder al mercado laboral formal.

Este segmento poblacional suele ser uno de los más sensibles a los ciclos económicos y a la precarización del empleo, lo que refuerza la idea de que, aunque los indicadores generales mejoran, persisten dificultades estructurales en la inserción laboral de ciertos grupos.

En este escenario, el mercado laboral colombiano mejora en cifras, pero no necesariamente en estabilidad. La caída del desempleo refleja avances, pero también evidencia que parte de la recuperación se sostiene en dinámicas que no garantizan permanencia en el tiempo.

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