Barranquilla - Empresas de la Región comenzaron a estructurar la adopción de la inteligencia artificial como una herramienta orientada a mejorar la productividad y fortalecer la toma de decisiones estratégicas, mediante metodologías enfocadas en impacto real del negocio.
Un total de 615 empresarios participó en una jornada empresarial dedicada a la aplicación práctica de la inteligencia artificial, con énfasis en pasar de la experimentación tecnológica a procesos con resultados medibles. El encuentro se centró en la integración de esta tecnología a las operaciones diarias de las compañías, priorizando áreas donde el impacto económico es más evidente.
La jornada correspondió al primer evento de una serie de encuentros de la estrategia de transformación digital empresarial Máster IA, desarrollada por la Cámara de Comercio de Barranquilla para avanzar en la adopción efectiva de la inteligencia artificial con énfasis en impacto real, productividad y toma de decisiones estratégicas. La iniciativa busca orientar a las organizaciones en la identificación de casos de uso concretos y alineados con sus objetivos estratégicos.
Durante la apertura del evento, el presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Barranquilla, Manuel Fernández, expuso los avances logrados en 2025 en el acompañamiento a las empresas en procesos de inteligencia artificial aplicada. En ese periodo, la Cámara de Comercio de Barranquilla entregó más de 12.000 servicios empresariales orientados a apoyar la implementación de IA en compañías de la Región. De acuerdo con los datos expuestos, una de cada cuatro empresas atendidas adoptó o fortaleció prácticas asociadas a esta tecnología.
El balance también mostró que siete de cada diez empresas reconocen productos o soluciones basadas en inteligencia artificial, lo que refleja un avance en la comprensión y uso de estas herramientas dentro del tejido empresarial. Este proceso, según se indicó, ha estado acompañado por una priorización de sectores y funciones donde la IA puede generar mayor retorno.
En ese sentido, el 72% de los proyectos de inteligencia artificial acompañados se concentraron en áreas de mayor impacto económico, como comercial y ventas, operaciones y atención al cliente. La concentración en estos frentes responde a la necesidad de vincular la tecnología con problemas reales del negocio y evitar implementaciones aisladas sin efecto en la operación.
Uno de los ejes centrales del encuentro fue la presentación de una metodología para estructurar la adopción de la inteligencia artificial en las empresas. La jornada académica estuvo a cargo del conferencista internacional Paolo Miscia, quien expuso un enfoque basado en tres etapas: Propósito, Aterrizaje y Ejecución.
La primera etapa plantea la necesidad de definir con claridad el problema del negocio, su relación con la estrategia corporativa y los indicadores que permitirán medir el impacto. Sin esta definición, se advirtió, la inteligencia artificial puede quedarse en ejercicios de experimentación sin retorno.
La fase de Aterrizaje propone traducir ese propósito en una hipótesis concreta de valor, asignar responsables claros y definir los actores involucrados, con el fin de pasar de la idea a un caso de uso viable dentro de la organización. Este paso busca reducir la distancia entre la intención estratégica y la implementación operativa.
La etapa de Ejecución se enfoca en asegurar los habilitadores necesarios para que las soluciones puedan escalar dentro de la empresa. Entre estos factores se incluyen la disponibilidad y calidad de los datos, la tecnología requerida y una definición realista de recursos y tiempos, con el objetivo de evitar que los proyectos se queden en pilotos aislados.
Durante el evento se señaló que los procesos de transformación digital no dependen únicamente de la adopción de nuevas herramientas, sino de decisiones empresariales orientadas a transformar la operación y mejorar la competitividad. En ese contexto, se señaló que muchos proyectos fracasan no por falta de iniciativas, sino por la ausencia de una metodología sistemática de implementación.
El cierre de la jornada incorporó un análisis del entorno regional e internacional en materia de productividad y crecimiento económico. Se citaron hallazgos de McKinsey & Company y del Foro Económico Mundial, según los cuales la inteligencia artificial se perfila como uno de los principales motores de productividad.
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De acuerdo con estos análisis, la adopción de la inteligencia artificial podría aumentar la productividad regional entre 1,9% y 2,3% anual y generar entre US$1,1 y US$1,7 billones en valor económico adicional cada año. Sin embargo, también se destacó que actualmente solo el 23% de las organizaciones latinoamericanas está generando algún valor económico con esta tecnología.
Esta brecha entre el potencial identificado y la implementación efectiva fue identificada como uno de los principales retos para las empresas. El énfasis del encuentro estuvo puesto en la necesidad de avanzar hacia esquemas de adopción disciplinados, conectados con la estrategia y enfocados en resultados verificables.
La jornada dejó como mensaje central que la inteligencia artificial, más que una tendencia tecnológica, se está consolidando como una herramienta de gestión empresarial cuya efectividad depende de su alineación con los objetivos del negocio y de la capacidad de las organizaciones para integrarla de manera estructurada en sus procesos.
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