Amalfi, Antioquia – Un helicóptero Black Hawk de la Dirección de Antinarcóticos de la Policía Nacional fue derribado este jueves en la vereda Los Toros, en límites de Amalfi y Anorí, mientras acompañaba un operativo de erradicación de cultivos ilícitos. El ataque dejó seis policías muertos y siete más heridos, según confirmó la Policía Nacional.
Las víctimas fueron trasladadas a centros asistenciales en el Nordeste antioqueño y se reportan en condición estable. La aeronave, un Black Hawk UH-60, realizaba maniobras de apoyo a uniformados en tierra cuando fue impactada. Autoridades señalaron que este atentado representa un hecho grave en la región por la forma en que se ejecutó.
De acuerdo con información de inteligencia, el ataque ocurrió en dos fases. Primero, los policías en tierra fueron hostigados con disparos de tatucos. Ante esa agresión, solicitaron apoyo aéreo y, al llegar el helicóptero, un dron fue utilizado para impactar el rotor de cola, provocando su caída.
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, denunció que "en zona rural de Amalfi derribaron un helicóptero de la Policía que al parecer estaba brindando seguridad a uniformados en labores de erradicación manual a cultivos de coca". El mandatario calificó la situación como un nuevo desafío para la seguridad regional.
La Policía Nacional confirmó que equipos de socorro de los municipios de Amalfi y Anorí participaron en el traslado de los heridos. Entre tanto, la Gobernación de Antioquia coordina acciones para reforzar la atención y garantizar la seguridad en la zona.
Según inteligencia militar, el atentado habría sido ejecutado por integrantes del frente 36 de las disidencias de las Farc, que delinquen en el Nordeste de Antioquia. La estructura estaría al mando de alias “Manuelito” o “Guaracho” y apoyada por alias “Guillermino” y alias “Dávinson” o “Barbado”.
Las autoridades destacan que este es el primer ataque con dron contra la fuerza pública registrado en Antioquia, aunque en otras regiones del país ya se han utilizado estos dispositivos en acciones armadas. Esta modalidad se suma a las tácticas que los grupos ilegales han venido incorporando para fortalecer su capacidad ofensiva.
El máximo jefe del frente 36 es Alexánder Díaz Mendoza, alias “Calarcá”, quien actualmente figura en la mesa de paz con el Gobierno Nacional. Su participación en los diálogos contrasta con las acciones violentas que se atribuyen a la estructura bajo su mando.
La aeronave siniestrada hacía parte de las operaciones de erradicación de coca en esta zona del Nordeste antioqueño. Estos operativos, según fuentes oficiales, son frecuentes en Amalfi y Anorí debido a la alta concentración de cultivos ilícitos y la presencia activa de organizaciones armadas.
La caída del Black Hawk genera preocupación sobre la seguridad de las misiones aéreas en Antioquia. El uso de drones para atacar aeronaves marca un cambio en la dinámica del conflicto en la región y plantea un reto adicional para la estrategia militar y policial.
Autoridades del orden nacional y departamental han solicitado fortalecer la presencia de la fuerza pública en el Nordeste antioqueño. Además, pidieron apoyo del Gobierno central para atender las consecuencias del ataque y garantizar continuidad en las operaciones contra el narcotráfico.
Los seis policías que perdieron la vida fueron identificados como miembros de la Dirección de Antinarcóticos, con experiencia en operaciones de alto riesgo. La institución no ha revelado aún sus nombres, a la espera de la notificación oficial a sus familias.
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La Gobernación de Antioquia reiteró que mantendrá contacto directo con las autoridades de orden público para monitorear la situación. Por su parte, la Policía Nacional anunció que reforzará las operaciones en la zona con apoyo de helicópteros adicionales y tropas en tierra.
El hecho se registra en un contexto de tensiones por el plazo vencido para el reagrupamiento de las disidencias de las Farc en el marco de la política de paz total del Gobierno Nacional. La escalada de ataques como el de Amalfi cuestiona la efectividad de esos acercamientos y evidencia la fragmentación de los grupos ilegales en el territorio.
El gobernador Rendón cuestionó de manera directa la voluntad de paz de los cabecillas. "Es una alcahuetería seguir hablando de diálogos cuando atacan con drones a la fuerza pública", expresó el mandatario departamental.
Las investigaciones avanzan para establecer la logística detrás del uso de drones armados en esta operación. Expertos advierten que esta modalidad podría replicarse en otras regiones del país, lo que obligaría a la Fuerza Pública a diseñar protocolos específicos para neutralizar estos dispositivos.
La comunidad de la vereda Los Toros permanece bajo vigilancia mientras continúan las operaciones de control. Habitantes de la zona reportaron que la confrontación generó temor, debido al sonido de los disparos y la posterior caída del helicóptero en área rural.
Las autoridades no descartan que este tipo de ataques esté relacionado con la protección de corredores estratégicos para el narcotráfico en el Nordeste antioqueño. En Amalfi y Anorí, los grupos armados buscan conservar control territorial sobre las rutas de cocaína.
Este hecho pone en el centro del debate el avance tecnológico de los grupos ilegales y la vulnerabilidad de las operaciones aéreas. El uso de drones no solo representa un desafío logístico para las fuerzas armadas, sino que abre un nuevo capítulo en las dinámicas de confrontación en Colombia.
El ataque en Amalfi y Anorí refleja la complejidad del conflicto en Antioquia, donde convergen disputas armadas, narcotráfico y diálogos de paz en paralelo. Lo ocurrido con el helicóptero Black Hawk se convierte en una señal de alerta sobre la capacidad ofensiva que están adoptando los grupos armados en el país.
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