Miércoles de Ceniza inicia la Cuaresma católica

Miércoles de Ceniza inicia la Cuaresma católica
Miércoles, Febrero 18, 2026 - 04:45

Miércoles de Ceniza inicia la Cuaresma católica

Miércoles de Ceniza abre la Cuaresma católica con la imposición de la cruz en la frente. El Vaticano explica que son 40 días de oración, ayuno y limosna como preparación espiritual hacia la celebración central de la Pascua cristiana.
Miércoles, Febrero 18, 2026 - 04:45

Ciudad del Vaticano - La Iglesia católica inició la Cuaresma con la celebración del Miércoles de Ceniza, rito que abre 40 días de preparación hacia la Pascua. La imposición de la cruz en la frente simboliza conversión y llamado a la renovación espiritual.

Durante esta jornada, sacerdotes y obispos trazan una cruz con ceniza mientras pronuncian fórmulas tradicionales como “Conviértete y cree en el Evangelio” o “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás”. Las cenizas provienen, de manera habitual, de la quema de los ramos bendecidos el Domingo de Ramos del año anterior, en un gesto que conecta el inicio de la Cuaresma con el ciclo litúrgico de la Semana Santa.

El Vaticano establece que la Cuaresma es un tiempo de preparación para la celebración de la Resurrección de Cristo. Según el calendario oficial de la Santa Sede, este periodo tiene una duración de 40 días sin contar los domingos y está inspirado en los 40 días que Jesús pasó en el desierto antes de iniciar su vida pública. Este simbolismo del desierto ocupa un lugar central en la espiritualidad cuaresmal.

La cruz de ceniza no constituye un sacramento, sino un sacramental, es decir, un signo visible que dispone interiormente al creyente a un proceso de renovación espiritual. El gesto externo, visible en la frente, expresa la dimensión comunitaria de la fe y la pertenencia a la tradición cristiana, al tiempo que subraya la condición humana marcada por la temporalidad y la necesidad de conversión.

La Santa Sede recuerda que la Cuaresma se apoya en tres pilares fundamentales: oración, ayuno y limosna. Estas prácticas no se entienden como actos aislados, sino como un itinerario integral que involucra la vida personal y la relación con los demás.

La oración es presentada como el encuentro sincero y personal del corazón con Dios. Durante este tiempo se intensifican celebraciones penitenciales, jornadas de confesión y espacios de meditación bíblica. En Roma, el Papa preside tradicionalmente celebraciones que subrayan el carácter universal de esta etapa del calendario litúrgico.

El ayuno, por su parte, no se limita a la abstinencia de alimentos. La doctrina católica lo define como una práctica orientada a ordenar el corazón y fortalecer la voluntad. El Código de Derecho Canónico establece la obligatoriedad del ayuno el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo para los fieles entre 18 y 59 años, mientras que la abstinencia de carne aplica desde los 14 años en adelante durante esos días y los viernes de Cuaresma.

En la dimensión espiritual, el ayuno simboliza desprendimiento y autocontrol, en coherencia con el relato evangélico del desierto. Ese desierto representa el silencio interior, la humildad y el proceso de purificación del alma. La experiencia simbólica remite a un espacio de prueba y discernimiento previo a la renovación pascual.

El tercer pilar es la limosna, entendida como expresión concreta de caridad y compasión hacia el prójimo. El Vaticano insiste en que la práctica cuaresmal no puede reducirse a un ejercicio individual, sino que debe traducirse en gestos solidarios y compromiso social. En distintas regiones del mundo, parroquias y organizaciones católicas promueven campañas de ayuda humanitaria durante este periodo.

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Otro de los signos distintivos de la Cuaresma es el color morado, presente en ornamentos litúrgicos y celebraciones. Este color simboliza penitencia, espera y conversión. Su uso prepara visual y espiritualmente a los fieles para la solemnidad de la Pascua, considerada el centro del año litúrgico cristiano.

En diversos países de Europa, América, África y Asia, millones de personas participan en la imposición de ceniza como una manifestación pública de fe. Aunque las expresiones culturales varían, el significado doctrinal se mantiene unificado bajo las orientaciones de la Iglesia universal.

La Cuaresma culminará con el Triduo Pascual, que comprende el Jueves Santo, el Viernes Santo y el Domingo de Resurrección. Este itinerario espiritual, iniciado con la ceniza, propone un recorrido de introspección, disciplina y compromiso que desemboca en la celebración de la vida nueva proclamada en la Pascua.

Con el Miércoles de Ceniza, la Iglesia católica activa así un periodo de reflexión que trasciende fronteras y tradiciones locales, reafirmando una práctica común que se repite cada año en templos, catedrales y comunidades alrededor del mundo.

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