Barranquilla - Michelle Char Fernández fue coronada como Reina del Carnaval de Barranquilla 2026 en una ceremonia vibrante realizada en esta noche en el estadio Romelio Martínez, acto que enmarcó oficialmente el inicio del Carnaval de Barranquilla, la expresión cultural más emblemática del Caribe colombiano.
El espectáculo, titulado ‘Aquí Suena’, desató una noche de ritmo y color con más de 500 bailarines en escena ante 18 mil carnavaleros en el estadio Romelio Martínez. La puesta en escena recorrió las diferentes décadas musicales que han marcado la historia cultural de la ciudad, combinando música en vivo, coreografías multitudinarias y recursos tecnológicos como pantallas LED, drones y efectos visuales de última generación. La producción apostó por un formato tipo show internacional, con momentos de alto impacto visual, cambios escénicos dinámicos y una narrativa diseñada para mantener el foco absoluto en la soberana durante toda la noche.
La coronación se desarrolló en presencia de miles de asistentes que colmaron las graderías del escenario deportivo, en una noche que consolidó la investidura simbólica de la soberana número 90 en la historia del Carnaval. Junto a ella también fue coronado el Rey Momo 2026, Adolfo Maury Cabrera, en un acto conjunto que formaliza el inicio del mandato festivo de los reyes.
El momento de la coronación del Rey Momo tuvo un componente profundamente tradicional. Adolfo Maury, director del Congo Grande de Barranquilla, llegó a su instante cumbre acompañado por esta danza patrimonial con más de 150 años de historia, reafirmando el peso cultural de su trayectoria en el Carnaval. Fue coronado por el Rey Momo 2025, Gabriel Marriaga Tejada. Durante su puesta en escena, Adolfo Maury desplegó salsa, merengue y ritmos tropicales como expresión del carácter popular y festivo que representa esta figura dentro de la monarquía carnavalera.
La producción artística, dirigida por Mónica Lindo, estuvo centrada en la música como eje narrativo del Carnaval de Barranquilla. El espectáculo inició con el universo sonoro de la fiesta y avanzó por los años 70, marcados por la radio; los 80, con el tocadiscos; los 90, con la grabadora y la expansión de nuevos ritmos; y los 2000, con la llegada de las plataformas digitales. El viaje culminó con los picós como protagonistas de la cultura popular del Caribe. Las coreografías integraron danzas patrimoniales y puestas modernas, resaltando el carácter colectivo de la celebración.
Michelle Char Fernández apareció en 12 momentos distintos del espectáculo con cambios de vestuario que evocaron la fuerza del Caribe colombiano, entre brillo, movimiento y una estética profundamente carnavalera. La reina se lució en cada una de sus presentaciones, combinando presencia escénica, dominio coreográfico y conexión directa con el público. Protagonizó intervenciones centrales como su apertura en escena caracterizada como bailarina de ballet, su aparición en motocicleta y los cuadros musicales de alto ritmo que exaltaron la tradición, el folclor y la diversidad cultural del Carnaval.
Michelle Char, cuya familia ha marcado la historia del reinado del Carnaval con varias reinas de generaciones anteriores, rindió homenaje a ese linaje con la presencia de familiares de la nueva generación del clan que hicieron parte de varios cuadros coreográficos de la noche, reforzando la continuidad generacional dentro de la tradición carnavalera.
Uno de los momentos más impactantes de la noche fue la imposición de la corona “Caribe Esmeralda”, joya diseñada especialmente para la soberana de 2026, en medio de luces, música y una puesta en escena cargada de simbolismo caribeño. Para ese instante cumbre, Michelle Char lució el diseño ‘Raíz Viva’, creación del diseñador Alfredo Barraza. La barranquillera lo describió textualmente como “un vestido de ensueño, un mensaje al mundo y una joya hecha a mano que plasma todo lo que soñé para mi Carnaval y para esta noche… honro lo que es mi fiesta, su raíz y el brillo que guardo en mi corazón”. La pieza, en tono verde esmeralda y basada en su amor por la naturaleza y sus raíces, fue complementada por una estructura modular tipo corona espejo de cuatro metros de ancho por 3,5 metros de alto, elaborada por la firma Isaza Coello.
La ceremonia fue transmitida por señal regional y plataformas digitales, permitiendo que públicos fuera de Barranquilla siguieran en tiempo real una noche marcada por el ritmo, la estética caribeña y el despliegue escénico propio del Carnaval. Participaron artistas como Tato Marenco, Los Chamanes, Mercie Toussain, Juan Luis Guerra, Kapo, Diego Daza y Juan Carlos Coronel, quienes cerraron la noche. La producción incluyó despliegue técnico de gran escala, con iluminación sincronizada, efectos especiales y una logística que involucró a centenares de artistas y técnicos.
La investidura de Michelle Char Fernández reafirma el peso simbólico y cultural del Carnaval de Barranquilla como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La ceremonia consolidó el carácter colectivo de la fiesta y proyectó una imagen de tradición, espectáculo y continuidad generacional que identifica a la capital del Atlántico.
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