Los Ángeles - Karol G volvió a ocupar un lugar central en la conversación global de los Grammy 2026, no por levantar un gramófono, sino por el impacto visual y simbólico de su aparición en la alfombra roja. La artista colombiana acaparó miradas con un vestido de encajes y transparencias que marcó uno de los momentos estéticos más comentados de la 68ª edición de los premios, celebrada en esta ciudad.
El primer look, el más destacado de la noche, fue un diseño sheer en tono azul hielo que combinó delicadeza y audacia, firmado por la casa de alta costura australiana Paolo Sebastian. Con un corsé estructurado de hombros descubiertos, encaje floral trabajado al detalle y zonas estratégicamente transparentes, el vestido delineó la silueta de la cantante y proyectó una imagen etérea que contrastó con la sobriedad predominante en la alfombra roja. La abertura alta en la pierna y la cola con flecos largos aportaron movimiento, mientras una pedrería sutil añadió brillo sin romper la armonía del conjunto.
El estilismo se completó con calzado minimalista transparente y un beauty look sobrio: cabello suelto en ondas suaves y maquillaje natural que enfatizó labios y mirada. La apuesta visual fue leída por analistas de moda como una reafirmación del lugar de Karol G en el circuito internacional del glamour, donde el riesgo estético se convierte en herramienta narrativa. En redes sociales, el vestido generó una oleada de reacciones que oscilaron entre elogios por su sensualidad y cuestionamientos desde sectores conservadores, confirmando su capacidad para provocar conversación.
Más allá de la alfombra roja, la cantante tuvo un rol activo dentro de la ceremonia. Aunque estaba nominada a Mejor Álbum de Pop Latino por Tropicoqueta, el galardón fue otorgado a Cancionera, de Natalia Lafourcade, dejando claro que la noche no sumaría un nuevo premio a su palmarés. Aun así, su presencia en el escenario reforzó su peso dentro de la industria musical latina.
Durante la gala, Karol G protagonizó un segundo momento estilístico clave al cambiar de vestuario para presentar uno de los premios, esta vez con un diseño del libanés Georges Hobeika. Esta vez optó por un vestido corsé escultural en tonos coral y rosa profundo, perteneciente a la alta costura primavera-verano 2026. El diseño destacó por una elaborada pedrería en patrones de estrella sobre el corpiño, una cintura ceñida y una falda translúcida de largo completo con aplicaciones brillantes que continuaban el motivo ornamental.
El vestido, con drapeados suaves en el cuello y hombros descubiertos, marcó una transición clara respecto al primer look. De la ligereza etérea del encaje pasó a una propuesta de glamur estructurado, más cercana al lenguaje de la alta costura clásica. Los accesorios fueron contenidos: collar tipo choker y anillos que acompañaron el conjunto sin competir con la complejidad del diseño. El peinado, nuevamente con ondas sueltas y raya al medio, mantuvo la coherencia estética de la noche.
Ese segundo outfit fue el que lució al entregar el premio a Mejor Álbum de Música Urbana, un momento que cerró su participación oficial en el escenario y que fue ampliamente replicado en plataformas digitales. Para muchos seguidores, la secuencia de ambos looks narró una evolución visual que consolidó su identidad como figura de referencia más allá del ámbito musical.
Karol G no se llevó un Grammy en esta edición, pero su trayectoria reciente ya incluye un reconocimiento previo, obtenido en 2024, y una presencia constante en las grandes citas de la industria. En 2026, su protagonismo se construyó desde otro lugar: el de la imagen, la representación y la capacidad de instalar temas en la agenda cultural.
La gala también evidenció una fuerte presencia colombiana en las nominaciones, con artistas y agrupaciones que abarcaron distintos géneros. Andrés Cepeda, J Balvin, Feid, Aterciopelados, Bomba Estéreo, Paola Jara y Grupo Niche figuraron en categorías latinas, confirmando la diversidad de propuestas del país en el panorama musical internacional.
En ese contexto, la aparición de Karol G funcionó como un eje de visibilidad. Su paso por la alfombra roja y el escenario de los Grammy 2026 reforzó la idea de que el impacto de un artista no se mide únicamente por los premios obtenidos, sino también por su capacidad de marcar tendencias, generar debate y proyectar identidad en uno de los escaparates culturales más observados del mundo.
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