Colombia - La más reciente encuesta de Guarumo y Ecoanalítica, contratada y publicada por la revista Semana, ubica a Iván Cepeda con 31–32 % en la intención de voto presidencial 2026, seguido por Abelardo de la Espriella con 22–23 %, marcando una brecha de nueve puntos y configurando escenario de segunda vuelta.
La diferencia entre el primero y el segundo lugar se ubica alrededor de nueve puntos porcentuales, de acuerdo con los resultados divulgados por las firmas responsables del estudio.
El sondeo sitúa a Cepeda como el candidato con mayor respaldo dentro del espectro de izquierda, mientras que De la Espriella concentra la intención de voto en el bloque de derecha. La distancia entre ambos y el resto de los eventuales aspirantes marca una brecha que, de mantenerse, consolidaría una competencia directa en una segunda vuelta.
Cepeda y De la Espriella concentran más del 50 % del voto medido
Los datos revelan que la contienda presidencial comienza a ordenarse alrededor de dos polos con capacidad de arrastre electoral. La diferencia porcentual entre el primero y el segundo lugar se convierte en el principal indicador de competitividad, al superar el margen de error típico de estudios nacionales.
En paralelo, la encuesta registra intención de voto al Senado con el Pacto Histórico y el Centro Democrático entre las fuerzas con mayor respaldo. Esta tendencia legislativa sugiere que el comportamiento presidencial podría estar alineado con la consolidación de bloques partidistas en el Congreso.
El estudio también proyecta baja participación en las consultas interpartidistas del 8 de marzo. Ese dato introduce una variable clave en el análisis del calendario electoral, dado que la movilización temprana puede incidir en la percepción de fortaleza organizativa de cada sector político.
Ficha técnica y contexto de publicación
La medición fue contratada y publicada el 28 de febrero de 2026 por la revista Semana, y aplicada entre el 19 y el 25 de febrero del mismo año a nivel nacional. El universo consultado incluyó ciudadanos habilitados para votar, con metodología estructurada de encuesta y margen de error estadístico informado por la firma.
La publicación se produjo a finales de enero en medios nacionales, en un momento en el que los distintos sectores políticos comenzaban a definir mecanismos internos de selección y alianzas estratégicas. La coincidencia temporal con el inicio formal de la precampaña otorga relevancia a los resultados, al convertirse en una de las primeras fotografías del año electoral.
Aunque la encuesta no fue contratada por este medio, su divulgación pública y la identificación clara de las firmas responsables permiten su cobertura informativa bajo criterios de transparencia. En el periodo preelectoral, la difusión de estudios de opinión constituye un insumo para comprender tendencias, sin que ello implique validación o adhesión editorial a los resultados.
En el tablero político nacional, la consolidación de dos figuras al frente de la intención de voto redefine las estrategias de campaña. Para los sectores ubicados por fuera de los dos primeros lugares, el reto inmediato pasa por ampliar reconocimiento y capturar voto indeciso, especialmente en un contexto donde la participación proyectada en consultas aparece limitada.
El panorama que dibuja la encuesta ubica el debate presidencial en una fase temprana pero ya estructurada. Con más de un año por delante antes de la primera vuelta, los márgenes de crecimiento y las eventuales alianzas serán determinantes para confirmar o modificar la tendencia observada en enero.
Por ahora, la medición establece una línea de partida concreta: dos candidatos concentran más del 50 % de la intención de voto registrada y marcan la referencia inicial del tablero presidencial 2026. El comportamiento del electorado en las consultas de marzo y la definición de listas al Congreso serán variables que incidirán en la consolidación o modificación de esa tendencia.
La fotografía electoral de febrero muestra una variación frente a mediciones divulgadas a comienzos de año por otras firmas encuestadoras, que habían registrado diferencias más estrechas entre los principales aspirantes y un escenario menos concentrado en dos nombres. Aunque las metodologías y fechas de campo no permiten comparaciones lineales, la nueva medición introduce una ventaja más amplia del primer lugar sobre el segundo y una mayor concentración del voto en los dos primeros puestos.
En estudios previos publicados en enero, el margen entre los dos aspirantes punteros era menor y el porcentaje conjunto no superaba con la misma amplitud el 50 % del respaldo medido. La encuesta más reciente, en cambio, muestra un incremento en la distancia porcentual y una consolidación más definida de los dos bloques competitivos.
Esa variación temporal no implica tendencia definitiva, pero sí establece un contraste relevante dentro del arranque del calendario electoral 2026. Las diferencias en fechas de aplicación, tamaño de muestra y contexto político obligan a leer cada medición dentro de su propio marco técnico, aunque la reiteración de los mismos nombres en los primeros lugares confirma la centralidad de ambos aspirantes en la contienda.
Con este nuevo corte, el escenario presidencial entra en una fase de mayor claridad competitiva. La brecha de nueve puntos, la concentración superior al 50 % y la alineación legislativa registrada en la intención de voto al Senado configuran una estructura inicial de competencia directa, que podría redefinirse conforme avance la campaña y se formalicen candidaturas.
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