Murió Antonio Navarro Wolff, referente del M-19

Murió Antonio Navarro Wolff, referente del M-19
Domingo, Noviembre 1, 2026 - 18:00

Murió Antonio Navarro Wolff, referente del M-19

La familia informó que la despedida será en la intimidad. Tras dejar las armas en 1990, Navarro llegó a la Asamblea Constituyente y fue uno de sus tres copresidentes.

Colombia — Antonio Navarro Wolff murió este domingo 1 de noviembre, a las 2:42 de la tarde, a los 78 años, según el comunicado de su familia. El excomandante del M-19 participó en el acuerdo que llevó a esa guerrilla a dejar las armas y luego ocupó cargos de elección popular y responsabilidades en el Estado.

La familia informó el fallecimiento y señaló que la despedida se realizaría en la intimidad. En el comunicado lo recordó como «el Hombre de la Paz». No divulgó la causa médica de la muerte ni detalles sobre las circunstancias en que ocurrió.

Navarro nació en Pasto, Nariño, el 9 de julio de 1948. Estudió Ingeniería Sanitaria en la Universidad del Valle y trabajó como profesor universitario antes de vincularse al Movimiento 19 de Abril, conocido como M-19, en 1974, en calidad de militante.

En esa organización guerrillera llegó a ocupar una posición de mando y participó en decisiones políticas y militares. Su trayectoria quedó ligada a una etapa del conflicto colombiano en la que el M-19 combinó acciones armadas con propuestas de transformación política y cuestionamientos al sistema institucional de entonces.

Uno de los episodios que marcó su vida ocurrió el 23 de mayo de 1985, cuando sobrevivió a un atentado con granada en Cali. El ataque le ocasionó la pérdida de su pierna izquierda y lesiones que afectaron su habla. Pese a esas secuelas, siguió vinculado a la organización.

De las armas a la negociación

El proceso de paz también definió su trayectoria posterior. Navarro participó en los esfuerzos para encontrar una salida negociada y en la decisión de que el movimiento abandonara la lucha armada. Ese tránsito convirtió la negociación y la participación política en asuntos centrales de su vida pública.

El paso hacia la paz se concretó el 9 de marzo de 1990, cuando el M-19 firmó un acuerdo con el gobierno de Virgilio Barco y dejó las armas. Navarro fue uno de los dirigentes que asumió ese tránsito y defendió que la organización continuara su actividad en la política legal.

La desmovilización abrió la posibilidad de que antiguos integrantes del movimiento participaran en elecciones, debates y espacios institucionales. La apuesta consistía en trasladar las disputas políticas al terreno democrático, en lugar de mantener la confrontación armada como mecanismo para buscar cambios.

En 1991, Navarro llegó a la Asamblea Nacional Constituyente como representante de la Alianza Democrática M-19. Fue elegido uno de sus tres copresidentes, junto con Álvaro Gómez Hurtado y Horacio Serpa. La nueva Constitución estableció un marco institucional distinto para la participación y la representación política.

Su vida pública continuó después de la Constituyente. Fue ministro de Salud durante el gobierno de César Gaviria, alcalde de Pasto, representante a la Cámara, senador y gobernador de Nariño. También ocupó responsabilidades en la administración distrital de Bogotá, en una carrera que se extendió por varias décadas.

En sus intervenciones defendió la decisión de dejar las armas y sostuvo que la política ofrecía una vía para tramitar diferencias y buscar transformaciones. En una entrevista con El Espectador resumió su balance del proceso con esta frase: «Valió la pena la paz, valió la pena dejar las armas».

Su defensa de la paz no quedó limitada al momento de la desmovilización. En su recorrido institucional insistió en la negociación, la reconciliación y la participación democrática como caminos para resolver los conflictos. Esa postura acompañó su paso por cargos públicos y sus intervenciones sobre la vida política colombiana.

La trayectoria de Navarro reunió dos etapas que marcaron su vida pública: primero, su participación en el M-19; después, su trabajo desde las instituciones democráticas. Su familia lo despidió como «el Hombre de la Paz». La causa de su muerte no fue informada en el comunicado.

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