Medellín — El Gobierno Nacional suspendió los espacios de diálogo con estructuras criminales urbanas tras conocerse la realización de una fiesta dentro de la cárcel La Paz de Itagüí, en la que participaron cabecillas criminales recluidos en ese penal.
La decisión se produce luego de la difusión de videos que evidencian un evento con presentación musical en vivo y montaje logístico al interior del centro de reclusión. En los registros se observa a internos reunidos en un pabellón en un ambiente de celebración.
Las imágenes muestran la instalación de una tarima, equipos de sonido e iluminación, así como la presentación en vivo del cantante vallenato Nelson Velásquez, lo que permite establecer la realización de una actividad organizada dentro del penal.
Suspensión impacta diálogos con estructuras urbanas
El ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, afirmó que el evento “no fue autorizado ni por el ministerio ni por el INPEC” y señaló que lo ocurrido generó inconformidad en el Gobierno, desde donde se adoptó la decisión de suspender los acercamientos.
El funcionario aseguró que “estamos muy molestos y muy indignados” frente a la situación y agregó que “se rompieron los filtros” de control dentro del establecimiento penitenciario, en referencia a los mecanismos que regulan el ingreso de personas y elementos a los centros de reclusión.
Cuervo indicó además que la decisión de suspender los diálogos se adoptó mientras se esclarecen las circunstancias del hecho, al señalar que “se suspendieron los diálogos hasta que se establezcan todas las circunstancias”, lo que implica una pausa en los acercamientos con estas estructuras por parte de los delegados del Gobierno en la mesa.
Según el ministro, lo ocurrido representa “un abuso de las condiciones pactadas en la mesa”, en referencia a los compromisos establecidos con estas organizaciones dentro de la política de “paz total”, que contempla interlocución con algunos de estos cabecillas.
Los internos involucrados hacen parte de estructuras criminales del Valle de Aburrá y venían participando como voceros en procesos de diálogo con el Estado, lo que vincula directamente el hecho con el desarrollo de estos espacios.
El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) informó que el evento no fue autorizado y ordenó la remoción del director del establecimiento y del comandante de guardia, además de la apertura de investigaciones internas para establecer posibles responsabilidades.
Qué pasó en la cárcel de Itagüí
La difusión de videos evidenció la realización de una fiesta dentro de la cárcel La Paz de Itagüí, en la que se observa la presentación en vivo del cantante vallenato Nelson Velásquez, así como la instalación de una tarima, equipos de sonido e iluminación.
En los registros se aprecia a internos reunidos en un pabellón en ambiente de celebración, en un espacio donde están recluidos cabecillas criminales del Valle de Aburrá.
La concejal de Medellín Claudia Carrasquilla fue quien denunció públicamente el hecho y difundió los videos en los que se evidencia el desarrollo de la actividad dentro del penal.
La medida de suspensión se mantiene mientras se adelantan las verificaciones correspondientes y se determinan las posibles responsabilidades relacionadas con lo ocurrido.
La política de “paz total” contempla acercamientos con estructuras criminales urbanas, en los que algunos de estos cabecillas han sido designados como interlocutores ante el Estado, por lo que la suspensión de los diálogos introduce un impacto directo en estos procesos.
En este contexto, el hecho registrado en la cárcel de Itagüí introduce cuestionamientos sobre el desarrollo de estos espacios y las condiciones de control dentro de los centros de reclusión.
Hasta el momento no se han confirmado responsables individuales ni se ha precisado el alcance definitivo de las decisiones que puedan adoptarse tras las investigaciones en curso.
La suspensión de los acercamientos implica una pausa en la interlocución con estas estructuras mientras se definen nuevas condiciones de control y verificación para cualquier eventual reanudación. En términos operativos, la decisión congela las agendas de trabajo que venían desarrollándose y obliga a revisar los mecanismos de supervisión dentro de los centros de reclusión donde permanecen los voceros.
Además, el episodio introduce presión sobre el diseño de la política de “paz total”, en particular en lo relacionado con los beneficios y condiciones bajo las cuales participan los cabecillas en los procesos de diálogo. La evaluación de estos elementos queda sujeta a los resultados de las investigaciones en curso y a las determinaciones que adopte el Gobierno frente a la continuidad de los espacios.









