Avión accidentado en Putumayo: Petro lo llama “chatarra”

Avión accidentado en Putumayo: Petro lo llama “chatarra”
Martes, Marzo 24, 2026 - 05:45

Avión accidentado en Putumayo: Petro lo llama “chatarra”

El accidente del avión militar en Putumayo desató un choque político entre Gustavo Petro e Iván Duque, luego de que el presidente calificara la aeronave como “chatarra” y cuestionara decisiones de gobiernos anteriores.

Colombia - El accidente del avión militar Hércules en Putumayo, que dejó decenas de militares fallecidos, abrió un fuerte cruce político entre el presidente Gustavo Petro y el expresidente Iván Duque sobre la responsabilidad en torno a la aeronave siniestrada y su origen dentro de la flota aérea.

Durante la mañana del lunes, la aeronave de la Fuerza Aeroespacial Colombiana se precipitó pocos minutos después de despegar en Puerto Leguízamo, en un hecho que es investigado por autoridades técnicas mientras se descartan, de momento, hipótesis relacionadas con ataque externo y se evalúan posibles fallas mecánicas.

El siniestro, considerado uno de los más graves en la aviación militar reciente del país, dejó un alto número de víctimas entre personal uniformado y generó una reacción inmediata del Gobierno nacional, que activó protocolos de atención y anunció el inicio de una investigación formal.

En las primeras horas posteriores a la tragedia, el presidente Gustavo Petro lanzó un señalamiento directo sobre el origen del avión y su estado operativo, lo que trasladó el debate del terreno técnico al político y generó una rápida escalada en el tono del discurso público.

“Compraron una chatarra y se cayó”, afirmó el mandatario al referirse a la aeronave, un C-130 Hércules incorporado a la flota en 2020, señalamiento con el que sugirió que decisiones adoptadas en administraciones anteriores habrían influido en las condiciones del equipo.

El pronunciamiento incluyó además cuestionamientos sobre la política de adquisición de equipos militares, al advertir que el uso de aeronaves de segunda mano puede implicar riesgos si no se acompaña de estándares rigurosos de mantenimiento, supervisión técnica y renovación progresiva de capacidades.

La reacción del expresidente Iván Duque no tardó en llegar y se dio en términos igualmente directos, rechazando los señalamientos y cuestionando el uso político de la tragedia en medio del duelo nacional y la incertidumbre sobre las causas del accidente.

“Deje de hacer política con tragedias”, expresó el exmandatario, al tiempo que defendió las decisiones adoptadas durante su gobierno y pidió que el foco se mantenga en la investigación técnica que deberá establecer con precisión qué ocurrió en los minutos previos al siniestro.

Dentro de su respuesta, Duque introdujo un elemento clave en el debate al señalar que la aeronave no fue adquirida mediante compra por su administración, sino entregada a Colombia como parte de un esquema de cooperación internacional con Estados Unidos.

Ese punto desplaza la discusión hacia el origen real del equipo, pues este tipo de transferencias se realiza a través del programa de Excedentes de Defensa (EDA), mediante el cual países aliados reciben aeronaves usadas que continúan siendo operativas bajo condiciones específicas.

El origen del Hércules en el centro del debate

En ese contexto, datos técnicos sobre el modelo C-130 Hércules introducen un matiz relevante para entender el alcance del señalamiento político y las condiciones reales de operación de este tipo de aeronaves en distintos países.

El C-130 es un avión de transporte táctico ampliamente utilizado en misiones logísticas, evacuación y apoyo en zonas remotas, y continúa en servicio en múltiples fuerzas aéreas del mundo, incluidas unidades activas de Estados Unidos que operan versiones con varias décadas de uso.

De hecho, ese país mantiene en operación decenas de aeronaves de esta misma línea con edades similares o superiores, lo que sitúa el debate no en la antigüedad del aparato en sí, sino en factores como el mantenimiento, las horas de vuelo acumuladas y la modernización de sus sistemas.

La discusión se amplía así hacia elementos estructurales del sistema de defensa, como la capacidad institucional para sostener aeronaves de alta exigencia, la disponibilidad de recursos para mantenimiento especializado y la planificación de renovación de la flota.

Mientras avanzan las investigaciones oficiales, que deberán establecer las causas precisas del siniestro, el cruce entre Petro y Duque deja en evidencia dos lecturas opuestas sobre el mismo hecho: una centrada en decisiones heredadas y otra enfocada en evitar la politización del accidente.

El episodio ocurre además en un contexto en el que se han registrado varios incidentes aéreos en los últimos años, lo que ha intensificado el escrutinio público sobre las condiciones de operación de las aeronaves militares y las políticas de defensa en el país.

A la espera de resultados técnicos concluyentes, el debate público se mantiene dividido entre responsabilidades políticas y explicaciones operativas, en un escenario donde la tragedia continúa marcando el tono de la discusión nacional y condicionando la agenda institucional.

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